Cuando hablamos de Trabajar en Modo Impro, un referente es Dan M. Klein, que siendo profesor de teatro de la Universidad de Stanford ha visto como sus estudiantes de múltiples carreras universitarias aplican la impro más allá del escenario. Dan M. Klein convierte la impro en una disciplina aplicada para mejorar cómo nos relacionamos, cómo lideramos equipos y cómo tomamos decisiones en entornos inciertos. Como profesor en la Stanford Graduate School of Business, en Theater and Performance Studies, su trabajo se sitúa justo en la intersección entre creatividad, comunicación y diseño de futuros.
¿Quién es Dan M. Klein?
Dan M. Klein es profesor en la Stanford Graduate School of Business y en el departamento de Theater and Performance Studies, donde lleva años enseñando improvisación a estudiantes de negocios, ingeniería y artes. Su día a día no transcurre solo en aulas “tradicionales”: también diseña experiencias inmersivas, talleres de comunicación y cursos sobre creatividad aplicada al liderazgo. En lugar de tratar la impro como un entretenimiento, la plantea como una práctica seria, con impacto directo en la forma en la que trabajamos, colaboramos y tomamos decisiones.
En charlas, entrevistas y cursos, Klein insiste en que la improvisación no es tanto una técnica teatral como una forma de estar en el mundo. Desde esa mirada, su objetivo es entrenar una serie de habilidades que rara vez se trabajan de manera explícita en entornos profesionales: presencia, escucha profunda, aceptación del error y capacidad de construir sobre las ideas de otros.
Creando vínculos en tiempo récord
En su charla “Rapid Bonding Through Improvisation” en TEDxReset, Klein parte de un diagnóstico muy reconocible: vivimos hiperconectados tecnológicamente, pero con vínculos humanos frágiles. Describe una paradoja contemporánea: multiplicamos las interacciones, pero nos cuesta sentirnos realmente acompañados, escuchados y sostenidos en nuestras relaciones cotidianas, tanto dentro como fuera del trabajo.
Su propuesta es utilizar la improvisación como un “acelerador de vínculos” en grupos de todo tipo, desde equipos de empresa hasta comunidades educativas. A través de ejercicios aparentemente simples —juegos de contar, dinámicas de fallar en público y celebrarlo, actividades físicas que requieren atención compartida— crea condiciones en las que las personas se atreven a mostrarse con más vulnerabilidad y generosidad. La idea de fondo es clara: cuando dejamos de proteger tanto nuestra imagen, y nos permitimos fallar de forma visible y segura, la confianza crece mucho más rápido. youtube
Uno de los mensajes más potentes de esta charla es su invitación a cambiar el foco de “¿qué tal lo estoy haciendo yo?” a “¿qué necesita ahora mi compañero, mi equipo, esta escena?”. Para Klein, hay un salto cualitativo en el momento en que dejamos de obsesionarnos con “salir bien” y nos orientamos a hacer que las otras personas brillen, tanto en el escenario como en una reunión de trabajo. Desde esa perspectiva, la improvisación se convierte en un entrenamiento muy práctico de empatía y cooperación.
Designing the Future with Improvisation
En su intervención “Designing the Future with Improvisation” en Singularity University, Klein traslada estos mismos principios a un terreno que a menudo asociamos con algoritmos, datos y tecnología: el futuro del trabajo y la innovación. Su punto de partida es que vivimos en un entorno de alta incertidumbre, donde los planes rígidos se quedan obsoletos antes de completarse. En ese contexto, la improvisación no es un lujo creativo, sino una competencia básica.
La herramienta emblemática de este enfoque es el famoso “Yes, and…” (Si, y además…), que Klein rescata del mundo de la impro para convertirlo en protocolo de colaboración. En lugar de responder con el habitual “Yes, but…” (Si, pero…) que frena ideas en sus primeros segundos de vida, propone reservar espacios y tiempos concretos —unos minutos, una fase de la reunión— en los que la consigna es construir sobre lo que propone la otra persona. Este pequeño cambio de regla, si se aplica con rigor, abre la puerta a soluciones que no habrían aparecido bajo un clima de juicio inmediato.
En la charla, Klein también insiste en el papel del error como materia prima para innovar. Frente a culturas organizativas que penalizan cualquier fallo, defiende la necesidad de crear espacios donde se pueda “fallar alegremente”, experimentar y aprender en público sin miedo a la humillación. Para él, se trata de negociar explícitamente con los equipos qué tipo de errores son aceptables, en qué fase del proceso y bajo qué condiciones; solo así la improvisación puede contribuir a la creatividad sin generar caos.
Más allá de la técnica, hay una dimensión de liderazgo muy clara: improvisar bien significa estar dispuesto a soltar el control del resultado y a compartir protagonismo. En lugar de líderes que lo quieren decidir todo, Klein propone líderes capaces de escuchar, de apoyarse en la diversidad del grupo y de sostener la incertidumbre sin caer en la parálisis. Esa forma de liderazgo se parece más a dirigir una escena de impro que a seguir un guion cerrado.
Más allá de “hello”: pasar de lo superficial a lo significativo
Otra de las charlas relevantes de Klein es “Going beyond ‘hello’”, en el entorno de TEDxStanford, donde profundiza en cómo pasamos del saludo superficial a conversaciones que importan. Aquí su foco está en las microinteracciones: cómo recibimos a alguien que se incorpora al equipo, qué tipo de preguntas hacemos en los primeros minutos, qué grado de riesgo estamos dispuestos a asumir en la forma en la que nos mostramos.
La idea recurrente es que la improvisación ofrece estructuras simples para ir un poco más allá de lo mecánico sin forzar intimidad artificial. Ejercicios de escucha, dinámicas de contar historias compartidas o pequeñas prácticas de vulnerabilidad graduada ayudan a crear entornos donde es más fácil que surja la autenticidad. En contextos profesionales, esto se traduce en equipos que se entienden mejor, que se dan feedback con menos defensividad y que pueden abordar conflictos sin destruir la relación.
Desde un punto de vista de comunicación profesional, este enfoque es especialmente interesante para personas que trabajan con clientes, lideran equipos o facilitan procesos de cambio. Klein no propone que convirtamos cada reunión en un espectáculo de impro, sino que incorporamos algunos de sus principios para humanizar interacciones que a menudo se vuelven excesivamente formales o estratégicas.
Qué nos aporta este enfoque en el ámbito profesional
Lo que hace que las ideas de Dan M. Klein sean útiles más allá del campus de Stanford es su capacidad para explicar como ayuda aplicar el Modo Impro a problemas muy concretos que encontramos en el trabajo: falta de confianza en los equipos, dificultad para innovar, reuniones estériles, liderazgo que no escucha. En lugar de ofrecer recetas mágicas, plantea prácticas que son sencillas de entender y, al mismo tiempo, exigentes de aplicar con coherencia.
Para organizaciones y profesionales, su trabajo abre varias líneas interesantes:
- Formar equipos en habilidades de escucha, presencia y cooperación que no se desarrollan solo con powerpoints, sino mediante experiencia directa.
- Introducir espacios seguros donde el error se pueda usar como fuente de aprendizaje, en lugar de esconderlo o castigarlo automáticamente.
- Explorar formas de liderazgo más distribuidas, en las que la responsabilidad se comparte y la inteligencia colectiva tiene espacio para aparecer.
Dan M. Klein nos recuerda que improvisar no es únicamente reaccionar rápido, sino aprender a relacionarnos de otra manera con la incertidumbre, con los demás y con nosotros mismos. Y que, en un mundo que cambia cada vez más deprisa, esa puede ser una de las competencias profesionales más valiosas. Y por eso le considero un referente en la improvisación aplicada.
Fuente: Stanford: Daniel Klein’s Profile | Stanford Business Podcast: «Just Show Up» – Dan Klein | meaning-vs-merit podcast

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